lunes, 19 de mayo de 2008

RUTE: SE ROMPIÓ EL IDILIO CLIMATOLÓGICO Y GANADERO






Ganado: seis toros de Garzón Valdenebro, desiguales de presentación, anovillados primero y segundo, muy justos de fuerzas y desrazados, a excepción de los nobles tercero, cuarto y sexto.
Canales Rivera: dos pinchazos, estocada y tres descabellos (silencio); y estocada muy tendida y descabello (dos orejas).
Víctor Janeiro: pinchazo y estocada casi entera (una oreja); y pinchazo, media estocada y descabello (silencio).
José Olivencia: pinchazo y estocada (dos orejas); y tres pinchazos y estocada (dos orejas).
Plaza: Rute. Menos de media entrada en tarde desapacible, con viento y lluvia durante la lidia del tercero y quinto. Festejo celebrado con motivo de las Fiestas de la Morenita, aplazado el domingo 11 de mayo por el mal tiempo.



Acostumbrados como estábamos a ver en los últimos festejos celebrados en Rute un buen ganado y pasar un calor de órdago, el de ayer rompió ese idilio climatológico y ganadero. Tarde desapacible, con fuerte viento, que molestó lo suyo a la terna, y lluvia durante la lidia del tercer y quinto toro, que provocó desbandada generalizada entre el poco público que se dio cita en el efímero coso ruteño, cuyo ruedo presentaba un estado más que lamentable, muy blando y con profundos socavones que pudieron generar algún que otro accidente entre los hombres de a pie y que hizo trabajar de lo lindo a los areneros.

Del encierro de Garzón Valdenebro (casa ganadera que sustituía a la anunciado en un principio de David Vilariño), ni punto de comparación con el corridón de Los Recitales del año pasado y, ni de lejos, con la novillada del mismo hierro lidiada en el verano de 2006. Animales terciados, con muy poca cara y defensas, justitos de fuerzas y desrazados. Para colmo descaradamente arreglados, sobre todo el primero, que nada más salir y derrotar contra un burladero, abrió su pitón izquierdo como una flor. Afortunadamente, tuvieron un puntito de nobleza los lidiados en tercer, cuarto y sexto lugar, salvando a la postre lo que empezaba a fraguarse como una tarde plomiza en lo artístico y en lo meteorológico.


Con estos argumentos y amén de los excesos del palco, normales por otra parte en este tipo de festejos, el triunfador del mismo fue José Olivencia, que aprovechó el mejor lote y supo poner toda la carne en el asador para llevarse el gato al agua. Y a fe que se mojó, como el resto de espectadores, durante el primero de su lote, al que realizó una faena con mucho temple y detalles, en la que el hombre estuvo muy motivado y cómodo, sobre todo cuando toreó por la derecha hasta hartarse, aislándose por completo del revuelo de paraguas y chubasqueros que se vivía en los tendidos.


En su segundo, más de lo mismo, con un trasteo que inició sentado en el estribo y varias tandas con la derecha de gran plasticidad, bajando los engaños en la medida justa y dominando por completo la embestida del animal. Aún así, excesivo premio las dos orejas concedidas por el presidente, habida cuenta de los altibajos de su actuación.


Por su parte, Canales Rivera realizó una faena de aliño a su anovillado primero, cuyo pitón izquierdo se abrió como una flor al rematar de salida en un burladero. Las cosas cambiaron en el cuarto de la tarde, al que recibió con una larga cambiada de rodillas, consiguiendo enjaretar con la muleta varias tandas de derechazos de buen trazo aprovechando la nobleza del ejemplar de Garzón Valdenebro.


Finalmente, Víctor Janeiro dejó el mejor toreo de capote de la tarde con unas bellas verónicas a su segundo, un toro mirón y protestón con el que, el de Ubrique, no consiguió montar faena, mostrándose algo más acertado en su primero, donde recurrió a las cercanías y los desplantes ante otro toro gris, más o menos como la tarde.

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