domingo, 11 de septiembre de 2011

TRIPLE SALIDA A HOMBROS EN EL SEGUNDO FESTEJO DE LA FERIA DEL VALLE











Ganado: seis toros de Arcadio Albarrán Olea, el quinto lidiado como sobrero, bien presentados, pero sosotes y muy parados, a excepción del tercero, más colaborador.
Raúl Martín Burgos: rejonazo (una oreja); y rejón y descabello (una oreja con petición de la segunda).
Mariano Rojo: rejonazo (una oreja), y rejón (una oreja).
Francisco Palha: un pinchazo, rejón y dos descabellos (saludos desde el tercio); y rejonazo (dos orejas).
Plaza: Los Donceles (Lucena). Menos de cuarto de entrada en tarde de temperatura agradable.

El rejoneo, al margen del triunvirato que habitualmente se anuncia en la mayoría de las ferias de nuestro país, existe y cuenta con jóvenes valores que están apretando fuerte. Tal vez sus cuadras no sean tan numerosas, sus équidos no den bocados al toro o las piruetas que realizan estén aún por pulir, pero por lo que vimos ayer en Lucena en el segundo de los festejos de la Feria en honor a Ntra. Señora del Valle, el rejoneo está en auge y la competencia a los centauros que lideran el escalafón viene apretando fuerte.

Así y pese a que el encierro de Arcadio Albarrán Olea en absoluto ayudó a los jinetes, los tres acartelados mostraron sus credenciales y, lo que es más importante, dejaron un buen sabor de boca entre un público que nuevamente dejó al descubierto muchísimo cemento en el funcional coso lucentino.

A la postre, triple salida a hombros con el portugués Francisco Palha como gran destacado, de manera especial por la faena que realizó al que cerraba plaza, brillando en las banderillas a una mano, colocadas tras espectaculares quiebros a escasos centímetros de los pitones de su antagonista. Bien Palha en la preparación, toreando de costadillo tras la ejecución de la suerte y redondeando su actuación con tres ajustadísimas cortas en las que tuvo que ponerlo todo de su parte ya que el toro prácticamente no se movía del sitio. Rejonazo y dos orejas que rubricaban la mejor faena de la tarde, trofeos que pudieron incrementarse de haber acertado con el rejón en su primero, en el que, en esta ocasión con menos claridad pero también con mucha elegancia, el portugués brilló en las banderillas a una mano.

Por su parte, Raúl Martín Burgos tuvo que esforzarse el máximo ante su primero, un animal muy parado en el que destacó en las cortas colocadas al violín, mostrándose más seguro en el segundo de su lote, en el que, toreando mucho con la voz, volvió a sobresalir con las cortas.

Finalmente, Mariano Rojo se mostró excesivamente inseguro y fallón en el segundo de la tarde, al que toreó con gusto de costadillo, mejorando ostensiblemente su actuación en el quinto bis, un toro muy parado en el que, siempre citando en corto, destacó en las banderillas a una mano, tres de ellas precedidas de un ajustadísimo quiebro.

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